Etanoducto en Vernet; una bomba de tiempo

A inicios del año 2015 un grupo de trabajadores comenzaron a llegar a la Rancherías Vernet segunda sección, para informar que tenían la orden de realizar obras para la instalación de un gasoducto a menos de 50 metros de distancia de la comunidad y que en señal de “buena voluntad” se comprometían a pintar el antiguo mercado, así como a instalar los ventanales que le hicieran falta al mismo. Los habitantes, tras haber escuchado las migajas que pretendían canjear por la seguridad de sus familias, decidieron iniciar un proceso de resistencia ante este proyecto.

La industria petrolera tiene presencia en la comunidad desde hace más de 60 años y ya han ocurrido conflictos similares. De hecho, dentro de la comunidad existen 14 líneas de ductos instaladas por Petróleos Mexicanos (Pemex), por lo que no es nueva la problemática, pero ahora lo alarmante es la cercanía de la nueva línea de ductos con la comunidad.

Este gasoducto es parte de las obras asociadas al megaproyecto Etileno XXI, el cual comenzó a cobrar vida a finales del año 2013 con la adjudicación por parte de Pemex Gas y Petroquímica Básica del contrato de largo plazo por 21 años de servicio para el transporte de etano a la empresa Gasoductos del Sureste. Dicho contrato tendrá un costo total de cuatro mil 323 millones de pesos, en el cual se especifica la construcción de un ducto de 74 kilómetros que correrá del Complejo Procesador de Gas Ciudad Pemex en Macuspana al Complejo Procesador de Gas Nuevo Pemex en Reforma, Chiapas, el cual iniciará en la zona indígena donde se encuentra asentada la ranchería Vernet.

 

   

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